CLARET

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Juan Postius Sala

postius 2POSTÍUS SALA, Juan. Berga (Barcelona) 8.VIII.1876- Solsona (Lérida) 23.VIII.1952.

- P. Severiano Blanco

            El P. Postíus ha sido probablemente la figura más destacada y prestigiosa que la Congregación, en su siglo y medio de vida, ha dado a la Iglesia. En 1888 ingresó en nuestro seminario menor de Barbastro; realizó su noviciado en Cervera (Lérida), donde profesó, en manos del Rvdmo. P. Xifré, en 1892; allí mismo cursó la filosofía e inició la teología; ésta la concluyó en Santo Domingo de la Calzada, donde recibió la ordenación sacerdotal en 1900. Debido a su extraordinaria dotación intelectual, los superiores le destinaron inmediatamente a Roma para especializarse en Derecho y Arqueología; allí tuvo como condiscípulos a Eugenio Pacelli (futuro papa Pío XII) y a los futuros cardenales La Puma y Tedeschini;con todos ellos conservará la amistad y colaboración en el futuro. De 1903 a 1905, con su doctorado In utroque Iure, fue profesor en el teologado de la Calzada. En 1905 pasa a Madrid, donde residirá hasta 1934.

             De 1905 a 1922 es director espiritual del seminario de Madrid, donde luego continúa como confesor de numerosos seminaristas –entre ellos varios futuros obispos- hasta 1932. Pero en estos años se dedicará sobre todo al apostolado de la prensa, desde el principio como colaborador asiduo en la revista claretiana El Iris de Paz, a la sombra de la cual, en 1906, funda Ilustración del Clero. Esta nueva publicación fue de enorme utilidad para los sacerdotes de habla española hasta los días del Vaticano II (en 1971 tomó el nombre de Misión Abierta, y fue suprimida en 2001). En El Iris e Ilustración del Clero, de las que llevó la dirección durante muchos años, publicó el P. Postíus más de 400 artículos, algunos de notable extensión. Su gran obra de investigación es El Código de Derecho Canónico aplicado a España (l926). Vista su competencia jurídica, obispos e institutos religiosos recabaron frecuentemente su asesoramiento. Repetidas veces representó al episcopado en la organización de la presencia española en congresos internacionales. Él mismo tuvo varias ponencia en congresos eucarísticos, marianos, catequéticos y misionales. Puede decirse que, entre 1905 y 1934, el P. Postíus tomó parte activa –a veces decisiva- en toda la vida de la iglesia españolapostius-1

            Los servicios del P. Postíus a la Congregación son innumerables. Fue elegido y reelegido consultor general en los Capítulos de 1922, 1934 y 1937; de 1930 a 1934 fue vicario general. Desempeñó los cargos de postulador y procurador ante la Santa Sede, y trabajó infatigablemente por la beatificación y canonización del P. Fundador, incluso con numerosas investigaciones propias. Visitó archivos oficiales y entró en contacto con familias donde descubrió multitud de cartas del P. Claret y otros documentos referentes a su vida y actividades. Él editó por primera vez, en 1916, la Autobiografía,acompañada de un estudio crítico personal, y también la Crónica de la Congregación, compuesta por el P. Xifré en 1893. Fue visitador de las Misiones de Guinea, y a sus buenas gestiones debemos la fundación de nuestras Misiones para emigrantes en París y Marsella.

            Con motivo de la legislación antieclesiástica de la República Española (1931), el P. Postíus organizó las órdenes y congregaciones religiosas en el llamado Secretariado Nacional de Institutos Religiosos (SENIR), que él mismo presidió y asesoró hasta 1934, año en que, con el resto del Gobierno General, pasó a residir en Roma. En la primavera de 1936, tras la victoria electoral de una coalición notablemente antirreligiosa, se trasladó a Madrid para seguir de cerca “la situación de España”. Sus diligencias por poner nuestros teologados a salvo de la persecución no tuvieron el éxito deseado, y le tocó vivir el inmenso dolor por el holocausto de Barbastro, Cervera y otras casas. Él mismo pasó dos años de la guerra civil recluido en Madrid, inicialmente en la cárcel (de donde salió a instancia del cardenal Pacelli, Secretario de Estado) y luego refugiado en embajadas.

            El ámbito de relaciones del P. Postíus fue inmenso. Fue el hombre de confianza de obispos, cardenales y nuncios. Cultivó amistad personal con el rey de España, D. Alfonso XIII, y con otros miembros de la familia real (algunos de los cuales habían conocido al P. Fundador); pero también trató de cerca a gobernantes y numerosos políticos de la República. Su inmensa cultura, su bondad y su prestigio le abrían todas las puertas oficiales.                  

postius3Un ritmo de trabajo sobrehumano, los traumas de la guerra civil española y su conocido perfeccionismo pueden haber sido la causa de que, en 1947, su salud psíquica se quebrase; por ello el Capítulo General de 1949 le exoneró de todas sus responsabilidades. Pasó una larga “noche oscura”, indecible sufrimiento espiritual con que el Señor quiso acrisolar aquel espíritu gigante. Tras algún tiempo de relativa paz interior, exhaló su último aliento en Solsona, rodeado de la admiración y el cariño de todos.

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